sábado, 24 de mayo de 2014

''Y es cuando pienso que tal vez he llegado demasiado lejos...''




Un corte en la muñeca,sólo eso es lo que se me ocurre hacer. Nada mas que uno, esta vez la sofocación es tan grande como el  inmaduro corte de mi pobre muñeca.
Me siento sola, me siento perdida, y ya no hay nada que arregle mis días.
Soy rara. Suelo preferir imaginarme mi propio mundo, el cual no es perfecto,pero lo prefiero a él, sin poder evitarlo.
Ya no confío en nadie, me ahogo con las mentiras que oculto cada día,temiendo vomitarlas en cualquier momento. Me vuelvo agresiva y no sé porqué.
No quiero que nadie sepa nada, pero deseo gritarlo una y otra vez. El problema es que no sé lo que me pasa. No sé como explicar el odio que me tengo, y siento estar perdida, sin voz,sin poder moverme.
Sin embargo no quiero que nadie piense que soy débil.Y es cuando pienso que el orgullo me va a terminar matando, o tal vez no es orgullo, sino que miedo.
Mi madre jamás quiere escucharme, está tan centrada en sus problemas emocionales, y no tiene idea de los míos. Me desespero, me desespero, me desespero. Y respiro, respiro y respiro.
Y logro tranquilizarme casi siempre. O sino lloro sin alguna expresión en el rostro, sin alguna lágrima, sin algún gemido, sin algún síntoma de tristeza.
Discusión  con la familia, no logro pensar en nada, me siento sin palabras, ni capacidad para hacer nada.
Me siento sola, sin el honor de encajar en algun lado. No encajo en ningun lado, soy la tonta de todos, a nadie le importo.
Quisiera un super héroe, un hada madrina, porque se me olvida que vivo en el mundo real.
Pienso en cuando era niña. Yo siempre he sabido que no soy como todos, sin embargo, nunca me habia puesto tan mal por ello.

Me pongo los audífonos para no escuchar mi mente, pero nada la puede callar, está ahí hablándome cosas feas, para hundirme mas y más. A ella no le gusta la vida. No le gusta la felicidad.
Me siento como una hormiga,de pronto me da igual el colegio, me da igual todo.
Pero temo, como siempre,temo a defraudar a los demás, siempre me preocupo de no defraudar, siempre me preocupo por los demás.
Porque también sé que cada vez que hiero mis muñecas, me traiciono a mi, y no sólo a mi.
Y sé que eso es demasiado, odio defraudar a mis seres queridos. Me siento tan mal. Precisamente por eso me siento diferente, y por otras cosas...

Todas esas burlas, esos malos tratos, ese insulto, por más mínimo que sea, me afecta llegando directo al corazón.
Nunca un chico me había llamado ''fea''. Tal vez porque iba en una escuela de niñas.

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